Durante décadas, los arqueólogos se han basado en firmas químicas encerradas dentro de huesos antiguos para reconstruir lo que alguna vez comió la gente. Pero esas técnicas tienen un punto ciego: los alimentos consumidos ocasionalmente o en pequeñas cantidades a menudo desaparecen por completo del registro.
Ahora, un nuevo enfoque biomolecular está recuperando esas comidas perdidas utilizando algo de lo que normalmente queremos deshacernos: la placa dental.
En un estudio publicado en Scientific Reports, los investigadores analizaron cálculos dentales de restos humanos medievales en Ucrania y descubrieron la primera evidencia molecular directa del consumo de mijo a nivel de trazas. Los hallazgos no sólo añaden un nuevo ingrediente al menú medieval, sino que también señalan un cambio importante en la forma en que los científicos pueden estudiar las dietas antiguas.
Analizando los secretos ocultos en el cálculo dental
El cálculo dental, la placa mineralizada que se acumula en los dientes con el tiempo, es cada vez más reconocido como un poderoso archivo arqueológico. A diferencia del hueso, atrapa pequeños restos de comida, microbios y partículas ambientales durante la vida de una persona.
En este estudio, los investigadores aplicaron desorción térmica-cromatografía de gases-espectrometría de masas (TD-GC/MS) a muestras de cálculo dental que pesan sólo unos pocos microgramos, que es mucho más pequeño de lo que requieren otras técnicas para los análisis.
Utilizando este método, el equipo identificó la miliacina, un compuesto molecular excepcionalmente abundante en el mijo de retama, en ocho individuos enterrados en el sitio medieval de Ostriv en Ucrania. La capacidad de detectar este biomarcador específico a escalas tan pequeñas marca un salto metodológico sustancial.
“Nuestros hallazgos demuestran que incluso los rastros más pequeños de mijo dejan huellas moleculares en el cálculo dental. Esto abre una forma completamente nueva de detectar prácticas dietéticas sutiles en el pasado”, dijo el coautor principal Shinya Shoda en un comunicado de prensa.
El nuevo enfoque es rápido, mínimamente destructivo y adaptable a una amplia gama de contextos arqueológicos, lo que lo hace especialmente atractivo para el análisis de restos raros o frágiles.
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¿Qué mostró el cálculo dental sobre las dietas medievales?
Al combinar datos moleculares con análisis isotópicos tradicionales, los investigadores descubrieron historias dietéticas sorprendentemente variadas entre los individuos.
“El cálculo dental es un material biológico que se encuentra a menudo en los dientes humanos. El descubrimiento de plantas de especies específicas en la matriz del cálculo, en combinación con otras técnicas arqueológicas biomoleculares, abre una nueva posibilidad para comprender la nutrición de las poblaciones pasadas”, explicó Aleksandra Kozak.
Varias personas mostraron evidencia molecular clara del consumo de mijo a pesar de que sus valores isotópicos sugerían lo contrario. En algunos casos, las firmas isotópicas reflejaron poca exposición infantil al mijo, lo que implica que estos individuos pueden haber adoptado el mijo más adelante en la vida, posiblemente debido a la migración, cambios en las prácticas culturales o cambios en la disponibilidad de alimentos.
Cómo este método cambiará la arqueología
El análisis tradicional de isótopos estables normalmente detecta el mijo sólo cuando representa más del 20 por ciento de la proteína dietética de una persona. Ese umbral significa que los niveles más bajos de consumo estacional o socialmente específico a menudo pasan desapercibidos.
Al revelar la presencia de alimentos no identificados, el análisis de cálculos dentales podría remodelar la forma en que los investigadores entienden la diversidad dietética a lo largo de la historia.
“Esta técnica nos permite acceder a alimentos vegetales subrepresentados que rara vez aparecen en el registro arqueológico”, dijo el coautor principal Giedrė Motuzaitė Matuzevičiūtė. “Nos da una imagen más clara de las dietas cotidianas y de cómo las personas se adaptaron a los entornos locales y los cambios culturales”.
Más allá del mijo, el método también es prometedor para identificar otras plantas de importancia económica o medicinal, ofreciendo una visión mucho más matizada de cómo se alimentaban las sociedades antiguas, un diente a la vez.
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