El cáncer de páncreas mata silenciosamente. Cuando aparecen los síntomas, la enfermedad generalmente se ha extendido más allá del alcance quirúrgico. Investigadores de la Universidad de Ciencias de Tokio han identificado un gen cuya desaparición temprana ayuda a explicar por qué algunos tumores se vuelven letales tan rápido.
El gen CTDNEP1 muestra una actividad significativamente reducida incluso en tumores en estadio I. Eso es inusual. La mayoría de los biomarcadores del cáncer de páncreas surgen tarde, cuando las opciones de tratamiento se reducen. Los niveles de CTDNEP1 caen al principio.
El equipo analizó datos de 184 pacientes con adenocarcinoma ductal pancreático, la forma más común y letal de la enfermedad. La baja expresión de CTDNEP1 se correlacionó fuertemente con mutaciones en KRAS, TP53, CDKN2A y SMAD4. Estos genes suelen impulsar el comportamiento agresivo del cáncer de páncreas.
La supervivencia disminuye cuando falla el freno
Los pacientes con niveles bajos de CTDNEP1 tuvieron tasas de supervivencia significativamente peores. Especialmente en la enfermedad en etapa II. El gen funciona como un supresor de tumores, un freno molecular al crecimiento celular. Cuando falla temprano, el cáncer se acelera.
Aquellos cuyos tumores conservaron la actividad normal de CTDNEP1 sobrevivieron más tiempo. Aquellos que lo habían perdido se enfrentaron a resultados más oscuros incluso cuando se les diagnosticó en la misma etapa.
“El PDAC es uno de los cánceres más difíciles de tratar y tiene una tasa de mortalidad muy alta”, afirma Tadayoshi Hayata, profesor de farmacología molecular que dirigió el estudio. “Nuestra investigación apunta a CTDNEP1 como un posible gen supresor de tumores que podría ayudar a frenar el cáncer”.
El interés de Hayata es personal. Ha perdido conocidos a causa del cáncer de páncreas a una edad temprana. En Japón, más de 40.000 personas mueren anualmente a causa de ella.
Cómo se esconden los tumores
CTDNEP1 también da forma al microambiente tumoral, el ecosistema que rodea a las células cancerosas. Cuando los niveles bajan, los tumores generan una inflamación crónica que los protege del ataque inmunológico.
Los tumores con CTDNEP1 bajo tenían menos células inmunes infiltrantes. Aquellos con niveles más altos mostraron una actividad mitocondrial robusta y más células T CD4+, macrófagos, neutrófilos y células dendríticas. Cuando el gen funciona, el cuerpo puede ver el tumor y responder. Cuando no lo hace, el cáncer transforma su entorno en un escondite.
Los hallazgos sugieren que CTDNEP1 podría eventualmente guiar estrategias de detección o inmunoterapia más tempranas. El equipo está realizando estudios de laboratorio para ver cómo la manipulación del gen afecta el comportamiento del cáncer y la respuesta inmune. Aún faltan años para las aplicaciones clínicas, pero el trabajo reformula el cáncer de páncreas como una enfermedad en la que las pérdidas moleculares tempranas determinan la supervivencia.
DOI: https://doi.org/10.21873/cgp.20567
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