Los llamamientos para que el ex rey de España Juan Carlos I regrese del exilio han resurgido después de que archivos desclasificados confirmaran su papel en detener un golpe de estado de 1981 y defender la incipiente democracia del país.
Juan Carlos, que abdicó en favor de su hijo Felipe IV en 2014, abandonó España en 2020 para vivir en los Emiratos Árabes Unidos después de que un escándalo financiero manchara su reputación.
Documentos previamente secretos sobre el intento de golpe del 23 de febrero de 1981, publicados el miércoles, reafirmaron su papel en detener el golpe, un acto que durante mucho tiempo había reforzado su popularidad.
El golpe se produjo seis años después de la muerte del general Francisco Franco y fue orquestado por oficiales militares nostálgicos de su dictadura de décadas.
Los archivos recientemente desclasificados incluyen informes de inteligencia y transcripciones de conversaciones telefónicas.
Juntos, muestran cómo Juan Carlos -quien había sido el sucesor designado de Franco- trabajó para persuadir a los golpistas a que renunciaran, disipando las dudas persistentes sobre su papel.
Tras su liberación, el líder del principal partido conservador de la oposición, el Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, pidió que Juan Carlos, de 88 años, regresara a España.
Alguien que contribuyó a sostener la democracia española debería pasar la última etapa de su vida “con dignidad y en su país”, argumentó Feijóo.
Preguntas persistentes sobre las finanzas
El gobierno de izquierda de España dijo que la decisión de regresar era sólo suya.
Juan Carlos ya lo visita periódicamente para eventos de navegación y chequeos médicos, dijo el jueves el ministro de Justicia, Félix Bolaños. El gobierno “nunca le ha impedido ni negado la entrada”, añadió.
La Casa Real dijo que Juan Carlos era libre de regresar, pero enfatizó que tenía que tener su domicilio fiscal en España si regresaba, para proteger tanto su imagen como la de la monarquía.
Restablecer la residencia fiscal podría plantear nuevas dudas sobre las fuentes de ingresos del ex rey, dijo Lucía Yeste, periodista que cubre a la realeza para la radio pública de España.
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“Dijo en una entrevista que es el único español sin pensión. Entonces, ¿cómo se las arregla? ¿Qué recursos tiene? Y eso es algo de lo que no quiere hablar”, dijo a la televisión pública española.
Cuando abandonó España en 2020, los fiscales españoles y suizos estaban investigando su implicación en presuntas irregularidades financieras que implicaban millones de euros en cuentas no declaradas.
Los casos finalmente fueron desestimados porque los presuntos delitos ocurrieron cuando Juan Carlos tenía inmunidad legal como rey, o prescribieron.
Juan Carlos pagó 5,0 millones de euros (5,9 millones de dólares) a la autoridad fiscal española para saldar los atrasos como parte de los esfuerzos por regularizar su situación fiscal y hacer frente a la presión pública.
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‘Enterrado con honores’
Desde que sucedió a su padre, el rey Felipe ha tratado de mostrar una figura contrastantemente austera en un país donde la monarquía no goza de altos niveles de apoyo.
Redujo el tamaño de la familia real oficial, abrió las cuentas reales a auditorías externas e impuso un código de conducta al personal real.
El regreso de Juan Carlos sería un “golpe” a los esfuerzos de Felipe por restaurar la imagen de la monarquía, ya que el ex rey “no tiene un historial limpio”, dijo Paloma Román, especialista en política de la Universidad Complutense de Madrid.
El llamado del PP para que regrese es un intento de avergonzar al gobierno socialista gobernante, ya que muchos en la derecha afirman que fue el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien envió a Juan Carlos al exilio, añadió.
En sus memorias publicadas el año pasado, Juan Carlos hablaba de “presiones gubernamentales” sobre la casa real y de intentos de “desacreditarlo”.
“Me gustaría volver a encontrar mi lugar en España”, añadió el ex rey, afirmando que espera “ser enterrado allí con honores”.