En la víspera de Año Nuevo de 1229, Jaime I de Aragón y sus tropas entraron en Madina Mayurqa y así pusieron fin a más de 300 años de dominación musulmana de Palma y Mallorca. La Fiesta del Estandarte, el Estandarte del Rey Jaime, es la celebración de la conquista. Hace siglos, esta era una de las celebraciones más grandiosas de Europa. El festival actual no se parece en nada a lo que era antes.
Sin embargo, la asistencia es alta. Y es una ocasión para que los alcaldes de Palma pronuncien discursos. Con motivo del 796 aniversario, Jaime Martínez hizo un llamamiento a la ciudadanía para que se implique más en la construcción de una ciudad más limpia y cívica: “Ni el ayuntamiento ni Emaya (la agencia de servicios municipales) pueden hacerlo todo”, afirmó.
El alcalde Jaime Martínez hablando el miércoles. Foto: Miquel À. Cañellas.
El alcalde se mostró satisfecho por la eliminación de 10.000 graffitis de edificios y mobiliario urbano y destacó el incremento de la limpieza en los barrios, algo en lo que “debemos seguir centrándonos”. “Estamos invirtiendo en más camiones, más barrenderos, nuevos sistemas de limpieza, contenedores y papeleras y eliminación de graffitis, pero sin la cooperación de los ciudadanos, todo este esfuerzo de la administración nunca será suficiente. La ciudad no debe ser vista únicamente como responsabilidad de quienes están en el poder, sino como responsabilidad de todos”.
Abordando brevemente las dificultades para acceder a la vivienda, Martínez habló del uso de la inteligencia artificial y de la creación de un centro de control demográfico y turístico para “abordar el reto de los modelos turísticos y demográficos, dejando de lado debates estériles y opiniones infundadas”.
Dijo que la candidatura de Palma a convertirse en Capital Europea de la Cultura en 2031 era “un sueño colectivo”. Independientemente de que gane o no, “Palma ya es una gran capital cultural, abierta a sus residentes y sumamente atractiva para cualquier visitante”.
En cuanto a la fiesta en sí, se siguió el mismo procedimiento de cada año, comenzando a las 10 de la mañana con la comitiva municipal portando el Estandarte. Tamborileros, cavallet y cossiers, la banda de música fueron algunos de los que formaron el cortejo. La interpretación del poema ‘Sa Colcada’ fue, como siempre, un momento destacado. Escrito por Pere d’Alcàntara Penya en 1862, este era un poema para aquellos que ya no recordaban la cabalgata como era antes. Hace mucho tiempo.