La nave espacial de rayos X de la NASA revela la historia sorprendentemente violenta del agujero negro supermasivo de la Vía Láctea

El agujero negro supermasivo que se encuentra en el corazón de nuestra galaxia se considera un gigante dormido. Sin embargo, una sonda espacial internacional de rayos X ha descubierto que no siempre fue así. Resulta que este agujero negro supermasivo, Sagitario A* (Sgr A*), ha estallado con poderosas y dramáticas llamaradas a lo largo de los últimos 1.000 años.

Este sorprendente descubrimiento, posible gracias a la nave espacial conjunta japonés-europea-estadounidense XRISM (X-Ray Imaging and Spectroscope Mission), podría cambiar nuestra comprensión de cómo evolucionan los agujeros negros supermasivos con masas equivalentes a millones o incluso miles de millones de soles y el papel que desempeñan en la configuración de todas las galaxias que giran a su alrededor.

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Todos los agujeros negros son completamente oscuros porque están delimitados por regiones llamadas horizontes de sucesos, un punto en el que su gravedad se vuelve tan fuerte que ni siquiera la luz puede escapar de su control. Sin embargo, la materia alrededor de los agujeros negros puede sobrecalentarse debido a la fricción creada por la inmensa gravedad de estos titanes cósmicos, lo que hace que brille intensamente y arroje poderosas llamaradas. Sin embargo, no se sabe que Sgr A*, que tiene una masa equivalente a 4 millones de soles, haya producido tales emisiones.

O al menos no lo era hasta ahora.

DiKerby y sus colegas descubrieron la historia de turbulencia del agujero negro cuando apuntaron XRISM a una nube gigante de gas conocida como nube molecular cerca del centro de nuestra galaxia, examinando los rayos X que emite con minucioso detalle. Esto reveló que la nube molecular actuaba como un espejo cósmico, reflejando los rayos X previamente emitidos por las llamaradas Sgr A*.

Un mapa más grande del centro galáctico que muestra Sgr A* (el agujero negro supermasivo) y varias nubes moleculares notables. (Crédito de la imagen: Mori et al. 2015)

La sensibilidad de XRISM, lanzado en 2023, permitió al equipo medir las energías y formas de las emisiones de rayos X con una precisión innovadora, revelando el movimiento de la nube y también permitiéndoles probar explicaciones alternativas para el brillo de los rayos X de la nube. Esto descartó que los rayos cósmicos fueran la causa de este eco de rayos X.

Los hallazgos del equipo también revelan que XRISM es perfectamente adecuado para estudiar el universo con tanto detalle que la misión conjunta de la NASA, la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) y la Agencia Espacial Europea (ESA) puede descubrir la historia oculta del cosmos.

“Somos simplemente los científicos afortunados que lograron resolver los problemas al manejar estos datos de esta manera completamente nueva”, concluyó DiKerby. “Una de mis cosas favoritas de ser astrónomo es darme cuenta de que soy el primer ser humano en ver esta parte del cielo de esta manera”.

La investigación del equipo ha sido aceptada para su publicación en The Astrophysical Journal Letters.