La psicología dice que la parte más solitaria de envejecer no es estar solo: es darse cuenta de que algunas amistades no sobreviven en el momento en que dejas de iniciarlas y comprender que en realidad nunca se mantuvieron unidas gracias al cuidado mutuo, sino a tu voluntad de hacer todo el trabajo.
En algún momento, normalmente pasados los cincuenta años, casi todo el mundo realiza el mismo experimento accidental. Te sientes ocupado, cansado, enfermo o simplemente curioso, y dejas de ser el…