Si la idea de hacer ejercicio te parece más atractiva que la realidad, te identificarás con Jessica Howard. Ella siempre tuvo la vaga intención de correr una maratón, pero le costaba levantarse del sofá. “No corría, no me movía”, recuerda. “Era una adicta al sofá”.
Todo esto cambió cuando, como estudiante de la Universidad de Bangor (Reino Unido), participó en un módulo especial que se ofrece allí y que tiene como objetivo abordar un desafío clave al que muchos de nosotros nos enfrentamos cuando se trata de hacer ejercicio: la motivación. Resulta que hay trucos que podemos utilizar para ayudarnos a romper con los malos hábitos y alcanzar nuestras metas.
Este artículo es parte de una serie sobre fitness que responde a ocho preguntas sobre el ejercicio y su influencia en nuestro cuerpo y mente. Leer más aquí.
Reunir la voluntad para hacer ejercicio es un gran desafío para la mayoría de las personas (ver “¿Por qué no nos gusta hacer ejercicio?” Esto es particularmente problemático en los países de ingresos más altos, que tienen el doble de niveles de inactividad en comparación con los de ingresos más bajos, y donde muchas personas no están suficientemente activo para mantenerse saludable a largo plazo.
Ciertas barreras, como la mala salud o la falta de espacio y recursos adecuados, pueden limitar seriamente nuestra capacidad para hacer ejercicio. Sin embargo, para muchos, la batalla es interna: nos cuesta encontrar el tiempo. Puede que reconozcamos plenamente los beneficios a largo plazo para nuestra salud física y mental, pero nos sentimos atraídos por cosas que aportan recompensas más inmediatas sin necesidad de sudar la gota gorda, como tumbarnos frente al televisor. En el centro de esto…