Desde los acantilados de la península de Shiretoko, las orcas son un espectáculo familiar. Las vainas emergen en alta mar, atrayendo turistas a uno de los destinos de vida silvestre más famosos de Japón y afianzando la identidad de la región como un punto marino importante. Sin embargo, a pesar de toda su visibilidad, los científicos han luchado por responder una pregunta básica: ¿qué tipos de orcas viven aquí?
Una nueva investigación genética publicada en Marine Mammal Science ayuda a responder esa pregunta. Las orcas que navegan por las aguas alrededor de Hokkaido pertenecen al menos a dos linajes profundamente distintos: los residentes que se alimentan de peces y los transeúntes que cazan mamíferos, cuyas diferencias en dieta, comportamiento e historia evolutiva pueden remontarse a la última Edad del Hielo.
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Diferentes dietas, diferentes culturas en las orcas
Aunque las orcas se clasifican como una sola especie, se dividen en poblaciones conocidas como ecotipos. Cada ecotipo representa una forma de vida especializada, desde lo que comen las ballenas hasta cómo cazan y socializan. En el Pacífico Norte, los científicos reconocen tres ecotipos principales: los residentes, que se alimentan principalmente de pescado; transeúntes, que cazan mamíferos marinos; y las orcas de alta mar, otro grupo que se alimenta de peces y tiende a deambular más lejos de la costa.
Las orcas residentes y transitorias pueden vivir en las mismas aguas, pero apenas interactúan. Usan diferentes vocalizaciones, cazan presas diferentes e incluso crían a sus crías de manera diferente. En algunas regiones, estas diferencias son tan pronunciadas que los científicos han debatido si los grupos deberían considerarse especies separadas.
En Hokkaido, estudios anteriores insinuaron que estaban presentes orcas que se alimentaban de peces y mamíferos, pero los datos genéticos utilizados para respaldar esa idea eran limitados.
Una mirada genética más cercana a las ballenas de Hokkaido
Para obtener respuestas más claras, investigadores de la Universidad de Kyoto e instituciones colaboradoras analizaron los genomas mitocondriales completos de 25 orcas muestreadas alrededor de Hokkaido, un nivel de detalle que falta en estudios anteriores. Debido a que el ADN mitocondrial se transmite a través de líneas maternas, ofrece una ventana a la historia de la población y a la separación a largo plazo.
El análisis confirmó que las orcas de Hokkaido se dividen en dos ecotipos: residentes y transeúntes, sin evidencia de ballenas costeras en la región.
Los dos grupos mostraron patrones genéticos diferentes. Todas las ballenas residentes compartían el mismo haplotipo mitocondrial, el más común en el Pacífico norte occidental. Las ballenas transitorias, por el contrario, mostraron una diversidad extraordinaria: ocho haplotipos distintos entre sólo 19 individuos, incluidos siete nunca antes documentados.
Ese nivel de variación es mayor que el documentado previamente en orcas transitorias en cualquier otro lugar del Pacífico Norte.
De los refugios de la Edad del Hielo a la conservación moderna
El equipo cree que esta riqueza genética puede ser un legado del Último Máximo Glacial, cuando el avance de las capas de hielo remodeló los ecosistemas marinos. Durante ese período, las aguas alrededor de Hokkaido pueden haber actuado como un refugio, un lugar donde las orcas transitorias sobrevivieron mientras otras poblaciones disminuían o cambiaban de área, preservando linajes genéticos durante miles de años.
Más allá de la historia evolutiva, los hallazgos tienen implicaciones en el mundo real. En regiones con poblaciones de orcas bien estudiadas, las estrategias de conservación a menudo se adaptan a ecotipos específicos, reflejando sus diferentes presas, comportamientos y vulnerabilidades. En los alrededores de Hokkaido, esta gestión específica ha sido difícil sin datos ecológicos y genéticos claros.
“Aclarar las características ecológicas de las orcas es crucial para lograr la coexistencia con ellas, ya que están profundamente entrelazadas con actividades humanas como el turismo y la pesca en Hokkaido”, dice el primer autor y correspondiente, Momoka Suzuki, en un comunicado de prensa.
A medida que los investigadores continúan combinando datos genéticos con observaciones de comportamiento, la imagen de las orcas de Hokkaido se vuelve más nítida, revelando no sólo depredadores icónicos sino un registro vivo de cómo el clima, la evolución y la ecología dan forma a la vida en el mar.
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