Para la presión arterial alta, un minuto de ejercicio intenso puede ser más seguro que sesiones más largas

La presión arterial alta afecta a millones de personas en todo el mundo y sigue siendo uno de los principales factores de riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. Durante años, a muchos pacientes con hipertensión se les ha dicho que hagan ejercicio moderado y eviten esforzarse demasiado por temor a que la actividad intensa pueda ejercer demasiada presión sobre el corazón.

Ahora, una nueva investigación sugiere que esta forma de hacer ejercicio con presión arterial alta puede estar desactualizada. Si bien los entrenamientos prolongados de alta intensidad podrían aumentar los riesgos cardiovasculares en algunas personas, breves períodos de actividad vigorosa pueden ser beneficiosos.

Los hallazgos, publicados en el British Journal of Sports Medicine, se suman a la creciente evidencia de que es necesario actualizar las recomendaciones de ejercicio para personas con presión arterial alta.

“Estos hallazgos subrayan la posible necesidad de reevaluar la base de evidencia para las prescripciones de actividad física para pacientes con hipertensión, adoptando un enfoque equilibrado que incorpore todo el espectro de intensidades de actividad”, escribieron los autores del estudio en su artículo.

¿Es seguro hacer ejercicio con presión arterial alta?

En la mayoría de los casos, las personas cuya presión arterial se controla mediante medicamentos o cambios en el estilo de vida pueden mantenerse activas de manera segura. De hecho, la actividad física regular se considera una de las formas más efectivas de bajar la presión arterial y reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Muchos médicos recomiendan tradicionalmente el ejercicio de intensidad moderada porque ejerce menos presión sobre el corazón. Sin embargo, los investigadores querían comprender mejor si la intensidad del ejercicio en sí misma (o el tiempo dedicado a hacer ejercicio a esa intensidad) marca la mayor diferencia.

La intensidad del ejercicio generalmente se mide mediante la frecuencia cardíaca durante la actividad y se puede monitorear utilizando la mayoría de los relojes inteligentes y rastreadores de actividad física. La edad también se tiene en cuenta para determinar la frecuencia cardíaca máxima de un individuo.

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Lo que encontró el nuevo estudio sobre la intensidad del ejercicio

Para investigar el papel de la intensidad, los investigadores siguieron a 38.960 adultos con hipertensión que usaban acelerómetros que registraban sus patrones de movimiento diario. Los investigadores agruparon a los participantes según la intensidad y la duración del ejercicio. Luego rastrearon los registros hospitalarios durante ocho años en busca de ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia cardíaca.

Los resultados revelaron un patrón interesante. Las ráfagas cortas de ejercicio vigoroso que duraron hasta un minuto parecieron ser seguras y se relacionaron con menos eventos cardiovasculares. Además, los participantes que acumularon varios períodos breves de actividad intensa experimentaron beneficios protectores.

Sin embargo, las sesiones prolongadas de ejercicio de alta intensidad que duraron más de 10 minutos contaron una historia diferente. Los investigadores descubrieron que la actividad extenuante prolongada podría desencadenar estrés vascular y potencialmente dañar las paredes de las arterias, aumentando el riesgo de accidente cerebrovascular.

“En conjunto, nuestros hallazgos muestran la importancia crítica de considerar la interacción entre la intensidad de la actividad y la duración de la sesión en el tratamiento de pacientes con alto riesgo cardiovascular. Específicamente, las sesiones cortas de actividad de alta intensidad ofrecen beneficios protectores contra el accidente cerebrovascular, mientras que las sesiones prolongadas contribuyen a un mayor riesgo”, escribieron los autores del estudio.

¿Qué tipos de ejercicio pueden hacer las personas con presión arterial alta?

Las investigaciones continúan demostrando que el movimiento de casi cualquier tipo ofrece beneficios para las personas con presión arterial alta. Según otro estudio del British Journal of Sports Medicine, el ejercicio aeróbico, como caminar, andar en bicicleta, nadar y trotar, reduce constantemente la presión arterial, mientras que el entrenamiento de resistencia y el entrenamiento en intervalos de alta intensidad (HIIT) también han documentado efectos positivos.

En ese estudio, los científicos revisaron ensayos clínicos que involucraban programas de ejercicio estructurados que duraban al menos cuatro semanas y encontraron que el entrenamiento aeróbico y de fuerza combinado, junto con los entrenamientos HIIT, producían reducciones significativas en la presión arterial a lo largo del día.

En general, para reducir la presión arterial y mantener el corazón sano, los expertos recomiendan mantenerse activo con la mayor frecuencia posible y elegir actividades que sean lo suficientemente agradables como para convertirse en hábitos a largo plazo.

“Su presión arterial es más baja los días que hace ejercicio que cuando no lo hace. Ese es un efecto agudo del ejercicio. Es inmediato”, dijo la investigadora Linda Pescatello a UConn Today.

Este artículo no ofrece asesoramiento médico y debe utilizarse únicamente con fines informativos.

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