Dos mil años después, todavía duele la frase del filósofo estoico Séneca: “No es que tengamos poco tiempo para vivir, sino que desperdiciamos mucho de él”.
Conoces la forma del día. Primero el café, una revisión rápida del teléfono y luego se produce una suave disolución entre la mañana y el anochecer, donde las horas pasan…